10 Lecciones del Libro: El poder del pensamiento positivo con PNL Ana Luz Velazco Flores
¿Cuántas veces has tenido una buena idea de negocio, pero antes de intentarlo ya comenzaste a pensar que no funcionará, que no eres capaz o que seguramente alguien más lo hará mejor?
Emprender no es solamente cuestión de tener capital, conocimientos, contactos o una buena estrategia. También implica aprender a manejar algo que nos acompaña todos los días: nuestros propios pensamientos.
En El poder del pensamiento positivo con PNL, Ana Luz Velazco Flores desarrolla precisamente esta idea. El libro está organizado alrededor del pensamiento positivo, autoestima, recursos personales, prosperidad, creencias sobre el dinero, mente inconsciente, enfoque y resiliencia.
Aunque varias de sus afirmaciones sobre PNL, prosperidad y funcionamiento de la mente deben entenderse como el marco de desarrollo personal que propone la autora —y no como garantías científicas o financieras—, hay reflexiones muy útiles que podemos trasladar al mundo del emprendimiento.
Estas son las 10 que considero más importantes para un emprendedor.
1. Aprende a observar lo que piensas
Una de las primeras ideas del libro es que no podemos controlar absolutamente todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos prestar atención a nuestros pensamientos y decidir cuáles alimentamos.
La autora propone detectar los pensamientos negativos recurrentes y sustituirlos por pensamientos orientados hacia posibilidades y resultados deseados. También reconoce que esto requiere entrenamiento y práctica constante.
Esto es especialmente importante al emprender.
Cuando aparece un problema podemos pensar:
“Esto no va a funcionar.”
O preguntarnos:
“¿Qué puedo cambiar para hacerlo funcionar?”
El problema sigue ahí.
Lo que cambia es nuestra disposición para buscar una solución.
2. Tu diálogo interno puede impulsarte o detenerte
Hay emprendedores que todavía no han recibido un “no” del mercado y ya se rechazaron ellos mismos.
“No soy bueno vendiendo.”
“No puedo cobrar eso.”
“No tengo suficiente experiencia.”
“Hay demasiada competencia.”
El libro dedica una parte importante a esas etiquetas internas y a cómo pueden deteriorar la percepción que tenemos de nuestras propias capacidades.
No significa que debamos engañarnos diciendo que somos buenos en algo cuando todavía no lo somos.
La alternativa puede ser mucho más poderosa:
“Todavía no soy bueno vendiendo, pero puedo aprender.”
Eso transforma una limitación aparentemente permanente en una habilidad que puede desarrollarse.
3. Construye desde tus fortalezas
Una recomendación particularmente aplicable al emprendimiento aparece cuando la autora propone dejar de concentrarnos exclusivamente en nuestros defectos y comenzar a trabajar con nuestros talentos.
Lo resume como enfocarse en las propias especialidades para convertir la autoconfianza en un activo.
Esto no significa ignorar nuestras debilidades.
Significa entender dónde podemos generar mayor valor.
Quizá no eres el mejor administrador, pero eres excelente vendiendo.
Tal vez no te gustan las ventas, pero eres extraordinario desarrollando productos.
Un buen emprendedor no necesita ser excelente en absolutamente todo.
Necesita reconocer aquello en lo que destaca y aprender a complementar lo demás.
4. Reserva tiempo para pensar
Cuando estamos emprendiendo es fácil caer en una rutina de actividad constante:
WhatsApp.
Clientes.
Ventas.
Cotizaciones.
Redes sociales.
Proveedores.
Pagos.
Problemas.
Y al terminar el día estuvimos ocupados durante diez horas, pero nunca tuvimos tiempo para preguntarnos si realmente estamos avanzando.
El libro recomienda reservar incluso 10 o 15 minutos para detenernos, observar dónde estamos y reconocer nuestros recursos y logros.
Para un emprendedor ese pequeño hábito puede convertirse en una especie de reunión contigo mismo.
Pregúntate:
¿Qué funcionó esta semana?
¿Qué estoy haciendo que ya no produce resultados?
¿Cuál debería ser mi prioridad?
A veces trabajar menos durante unos minutos nos ayuda a trabajar mejor durante muchas horas.
5. Revisa tus creencias sobre el dinero
Este es uno de los apartados más interesantes del libro para quienes tenemos un negocio.
La autora propone preguntarnos:
¿Qué opinas sobre el dinero?
¿Qué aprendiste de tus padres acerca del dinero?
¿Qué piensas de las personas que tienen dinero?
¿Te gustaría tener más dinero?
Estas preguntas pueden revelar contradicciones.
Por ejemplo:
Quieres aumentar tus ingresos, pero te incomoda cobrar.
Quieres vender más, pero piensas que vender es molestar.
Quieres prosperar, pero asocias ganar mucho dinero con ser una mala persona.
Para un emprendedor, revisar estas creencias no sustituye una estrategia financiera, comercial o de inversión. Pero sí puede ayudarnos a detectar comportamientos que están afectando nuestras decisiones.
6. Define claramente qué quieres conseguir
Pensar positivo sin tener una dirección clara sirve de poco.
Uno de los puntos más prácticos del libro aparece cuando la autora insiste en definir qué queremos conseguir en diferentes áreas de nuestra vida y nuestros proyectos.
Esto es fundamental en los negocios.
“Quiero vender más” es demasiado ambiguo.
En cambio:
“Quiero conseguir 10 clientes nuevos durante los próximos 30 días”
ya puede convertirse en un plan.
Entonces podemos preguntarnos:
¿Cuántos prospectos necesito?
¿Cuántas conversaciones debo iniciar?
¿Qué oferta voy a presentar?
¿Qué canal utilizaré?
¿Qué indicador voy a medir?
Una meta clara facilita una acción clara.
7. Visualizar puede ayudarte, pero después necesitas actuar
El libro utiliza repetidamente ejercicios de visualización: imaginar un resultado, observar cómo nos vemos alcanzándolo y conectar esa representación mental con nuestras emociones.
Para un emprendedor, la parte útil consiste en utilizar esa visión para definir una dirección.
Imagina dónde quieres que esté tu negocio dentro de tres años.
¿Cuántos clientes tienes?
¿Qué vendes?
¿Cuánto facturas?
¿Cuántas personas trabajan contigo?
¿Qué haces tú dentro de la empresa?
¿Y qué has dejado de hacer?
Después viene la parte verdaderamente importante:
¿Qué necesitas empezar a hacer hoy para acercarte a esa imagen?
La visualización puede señalar el destino.
La ejecución es lo que recorre el camino.
8. Protege el entorno que alimenta tu mente
Otra recomendación del libro consiste en prestar atención a las personas y contenidos con los que convivimos.
La autora aconseja buscar personas que estimulen nuestros sueños y consumir materiales que favorezcan nuestro desarrollo, como libros, biografías, audios o formación.
Esto tiene mucho sentido para un emprendedor.
Si pasas todo el tiempo con personas que dicen:
“Está muy difícil.”
“Nadie está comprando.”
“Eso nunca funciona.”
“Mejor ni lo intentes.”
es posible que termines viendo únicamente obstáculos.
No necesitas rodearte de personas que estén de acuerdo contigo en todo.
También necesitas personas capaces de cuestionarte.
Pero existe una gran diferencia entre alguien que cuestiona una idea para ayudarte a mejorarla y alguien que automáticamente encuentra una razón para no intentar nada.
9. Desarrolla enfoque, valentía, calma y resiliencia
En uno de los capítulos finales, el libro identifica varias características asociadas con personas orientadas al logro: seguridad, enfoque, motivación, valentía, calma y resiliencia.
Para mí, aquí encontramos una de las partes más valiosas para un emprendedor.
Porque emprender inevitablemente implica incertidumbre.
Habrá clientes que digan que no.
Campañas que no funcionen.
Productos que tengan que modificarse.
Meses mejores y peores.
Competidores.
Errores.
La autora define la resiliencia como persistir frente a las dificultades y desarrollar la capacidad de afrontar las situaciones saliendo fortalecido de ellas.
Ser positivo no significa creer que nada saldrá mal.
También puede significar creer que, cuando algo salga mal, podremos aprender, ajustar y continuar.
10. El pensamiento positivo sin acción se queda incompleto
Esta es, probablemente, la enseñanza más importante del libro.
Y aparece claramente en su conclusión.
Después de hablar de pensamientos, creencias, visualización, prosperidad y mente inconsciente, la autora termina destacando algo fundamental:
hay que tomar acción.
Se puede leer, aprender, explicar y soñar, pero finalmente es necesario comenzar a dar pasos hacia aquello que queremos conseguir.
Y esto cambia completamente la interpretación del pensamiento positivo aplicada al emprendimiento.
No se trata de sentarte cada mañana y pensar:
“Voy a tener un negocio exitoso.”
Se trata de pensar:
“Puedo construir un negocio exitoso. Ahora, ¿qué tengo que hacer hoy para acercarme a él?”
Esa segunda parte marca la diferencia.
Pensar diferente para actuar diferente
Después de leer El poder del pensamiento positivo con PNL, me quedaría con una idea muy sencilla:
la mentalidad no sustituye al trabajo, pero puede influir profundamente en la manera en que enfrentamos ese trabajo.
Un emprendedor necesita estrategia.
Necesita vender.
Necesita administrar correctamente su dinero.
Necesita conocer su mercado.
Necesita aprender de sus errores.
Pero también necesita confianza suficiente para empezar, fortaleza para recibir un “no”, humildad para cambiar cuando algo no funciona y resiliencia para volver a intentarlo.
De poco sirve una gran oportunidad si estamos convencidos de que no somos capaces de aprovecharla.
Pero tampoco sirve pensar positivamente durante años sin hacer nada.
La propia autora cierra el libro insistiendo en que el trabajo mental debe ir acompañado de los primeros pasos hacia aquello que queremos conseguir.
Acción para ponerlo en práctica hoy
Toma una hoja y escribe una meta que actualmente tengas para tu negocio.
Debajo escribe:
¿Qué quiero conseguir?
¿Qué pensamiento me está frenando?
¿Ese pensamiento describe un hecho o solamente un miedo/creencia?
¿Qué podría pensar en su lugar que sea positivo, pero también realista?
Y finalmente:
¿Qué acción concreta puedo realizar HOY para avanzar?
Por ejemplo:
Quiero conseguir más clientes.
Pensamiento: “A nadie le interesa lo que vendo.”
Nuevo enfoque: “Todavía no he encontrado suficientes personas interesadas ni la forma correcta de comunicar mi oferta.”
Acción de hoy: contactar a cinco prospectos y presentarles mi propuesta.
No necesitas transformar toda tu mentalidad en un día.
Cambia un pensamiento, conviértelo en una acción y observa qué sucede cuando empiezas a moverte en la dirección de aquello que quieres construir.