10 lecciones del Libro: El cuadrante del flujo del dinero Robert T. Kiyosaki.
¿Estás construyendo un negocio que algún día pueda funcionar sin ti, o simplemente creaste un empleo donde tú eres tu propio jefe?
Esa pregunta resume bastante bien una de las reflexiones más importantes de El Cuadrante del Flujo de Dinero, de Robert T. Kiyosaki.
El libro parte de una idea sencilla: no todas las personas generan dinero de la misma manera. Kiyosaki divide las fuentes de ingresos en cuatro cuadrantes: empleado (E), autoempleado (A), dueño de negocio (D) e inversionista (I).
Para quienes emprendemos, la diferencia entre A y D es especialmente interesante. Podemos tener un negocio y seguir dependiendo completamente de nuestro propio trabajo.
Estas son 10 enseñanzas del libro que vale la pena analizar desde la perspectiva de un emprendedor.
1. No importa solamente cuánto ganas, sino cómo generas ese dinero
Kiyosaki plantea cuatro formas principales de generar ingresos:
E — Empleado: trabaja para una persona o empresa.
A — Autoempleado: trabaja para sí mismo.
D — Dueño de negocio: posee una empresa que genera dinero.
I — Inversionista: utiliza inversiones para generar dinero.
Una misma profesión incluso puede desarrollarse desde distintos cuadrantes. El libro utiliza el ejemplo de un médico que podría trabajar para un hospital, tener su propio consultorio, ser propietario de una clínica o invertir en otros negocios.
Por eso la primera pregunta financiera para un emprendedor no debería ser solamente:
¿Cuánto estoy ganando?
También:
¿De dónde provienen mis ingresos y qué tiene que suceder para que sigan llegando?
2. Ser autoempleado no es lo mismo que ser dueño de un negocio
Esta distinción puede resultar incómoda para muchos emprendedores.
Puedes tener logotipo, página web, clientes, redes sociales y estar registrado como empresa…
pero si cuando tú dejas de trabajar también deja de entrar dinero, sigues dependiendo fundamentalmente de tu propio esfuerzo.
Eso se parece mucho al cuadrante A.
Kiyosaki diferencia al autoempleado que trabaja para sí mismo del dueño de negocio que posee una empresa capaz de generar dinero.
Para pasar de una mentalidad a otra necesitas comenzar a construir:
procesos, sistemas, equipo, automatización y delegación.
La pregunta es:
¿Estoy creando un negocio o solamente comprándome un empleo?
3. Trabajar más horas tiene un límite
Existe una realidad matemática que ningún emprendedor puede evitar:
el día solamente tiene 24 horas.
Si tus ingresos dependen directamente de tus horas disponibles, eventualmente encontrarás un techo.
Kiyosaki contrasta precisamente esta forma de pensar con la idea de construir mecanismos mediante los cuales el dinero y otras personas puedan trabajar contigo o para el sistema.
Esto no significa que emprender requiera poco trabajo.
Especialmente al principio puede ocurrir exactamente lo contrario.
Pero el objetivo debería ser que todo ese esfuerzo inicial vaya construyendo activos y sistemas, no simplemente acumulando más trabajo.
4. El objetivo no debería ser solamente ganar dinero, sino recuperar tiempo
Una parte especialmente interesante del libro aparece cuando Kiyosaki compara las vidas de sus dos figuras paternas.
Describe cómo, a medida que uno alcanzaba mayor éxito profesional, tenía menos tiempo disponible para su familia. En contraste, afirma que su “padre rico” obtenía más tiempo libre conforme aumentaba su éxito.
Eso plantea una excelente pregunta para cualquier emprendedor:
Si mi negocio crece diez veces, ¿tendré diez veces más libertad o diez veces más trabajo?
Facturar más no necesariamente significa vivir mejor.
Un negocio saludable debería eventualmente permitirte recuperar uno de tus recursos más escasos:
tu tiempo.
5. La libertad financiera es diferente de simplemente ganar mucho dinero
Kiyosaki cuenta que él y Kim pasaron por una situación económica extremadamente complicada en 1985. Cuatro años después, afirma que ya eran millonarios, pero hace una distinción importante: todavía no consideraban haber alcanzado la libertad financiera. Según su relato, eso llegó hasta 1994, cuando sus ingresos ya no requerían que siguieran trabajando de manera activa.
La enseñanza conceptual es importante.
Ingresos altos ≠ libertad financiera.
Puedes ganar $100,000 mensuales y necesitar trabajar constantemente para producirlos.
Otra persona podría ganar menos, pero tener activos y sistemas que produzcan una parte importante de sus ingresos.
Por eso no preguntes solamente:
¿Cuánto gano?
Pregunta:
¿Cuánto de lo que gano depende directamente de que yo siga trabajando?
6. Para cambiar tus ingresos probablemente tendrás que desarrollar nuevas habilidades
Cambiar de cuadrante no consiste simplemente en decidir:
«Ahora quiero ser empresario.»
Kiyosaki señala que las diferentes formas de generar ingresos requieren distintas habilidades, estructuras de pensamiento y características personales.
Y aquí existe una lección enorme.
Una persona puede ser excelente haciendo páginas web y no saber construir una agencia.
Puede ser excelente cocinando y no saber administrar un restaurante.
Puede ser excelente vendiendo y no saber dirigir vendedores.
Saber hacer el trabajo y saber construir un negocio alrededor de ese trabajo son habilidades diferentes.
Para crecer probablemente tendrás que aprender ventas, finanzas, liderazgo, contratación, administración, procesos e inversión.
7. El dinero debería convertirse gradualmente en un trabajador más
Una de las ideas centrales del lado I del cuadrante consiste en pasar de trabajar exclusivamente por dinero a conseguir que una parte del dinero generado produzca nuevos ingresos.
Kiyosaki define al inversionista precisamente como quien obtiene ingresos de inversiones; lo resume como dinero que genera dinero.
Para un emprendedor esto introduce una segunda etapa.
Primero:
trabajas para producir ingresos.
Después:
construyes un negocio capaz de producirlos.
Y eventualmente:
destinas parte del capital acumulado a activos que puedan producir nuevos ingresos.
Esto no significa invertir irresponsablemente ni que toda inversión sea segura. El propio libro señala que se puede ser rico o pobre en cualquiera de los cuatro cuadrantes y que pertenecer a uno no garantiza éxito financiero.
8. No necesitas abandonar inmediatamente tu fuente actual de ingresos
Aquí conviene evitar una interpretación extrema del libro.
Kiyosaki señala expresamente que una persona puede generar ingresos desde más de un cuadrante e incluso desde los cuatro simultáneamente.
Esto resulta muy útil para quien quiere emprender.
No necesariamente tienes que pensar:
empleado O empresario.
Podrías pensar:
empleado + emprendimiento + inversión.
Y conforme una fuente crece, modificar gradualmente la composición de tus ingresos.
En muchos casos, una transición calculada puede ser mucho más sensata que abandonar una fuente estable sin tener todavía un modelo probado.
9. Tu mentalidad respecto al dinero condiciona muchas decisiones
El libro utiliza continuamente el contraste entre el “padre educado” y el “padre rico”.
Uno decía cosas como:
«Nunca seré rico.»
«No puedo comprarlo.»
«Invertir es riesgoso.»
Mientras que la otra perspectiva buscaba comprender cómo hacer que el dinero trabajara para producir mayor libertad.
Más allá de aceptar literalmente todas las afirmaciones financieras del autor, existe una reflexión útil:
las preguntas que hacemos condicionan las soluciones que buscamos.
“No tengo dinero para contratar a alguien.”
puede convertirse en:
“¿Qué tendría que producir mi negocio para poder contratar a alguien?”
“No puedo dejar de hacerlo yo.”
puede convertirse en:
“¿Qué proceso tendría que crear para que otra persona pueda hacerlo?”
Cambiar la pregunta no resuelve automáticamente el problema.
Pero puede abrir alternativas que antes ni siquiera estábamos buscando.
10. Decide en quién quieres convertirte, no solamente qué quieres hacer
Esta probablemente sea una de las reflexiones más profundas del fragmento analizado.
Kiyosaki explica que comprender el cuadrante le ayudó a decidir no solamente qué quería hacer, sino en quién quería convertirse conforme pasaran sus años de trabajo.
Para un emprendedor esto cambia la perspectiva.
Quizá hoy tienes que vender.
Atender clientes.
Publicar.
Cobrar.
Entregar pedidos.
Administrar.
Resolver problemas.
Todo eso forma parte del camino.
Pero la pregunta de largo plazo es:
¿Qué estoy construyendo mientras hago todo eso?
Porque puedes pasar diez años trabajando en un negocio y terminar con un negocio que sigue necesitando todas tus horas.
O utilizar esos mismos años para desarrollar sistemas, equipo, conocimiento y activos.
¿En qué cuadrante estás construyendo tu futuro?
Una de las cosas que me parecen más útiles de El Cuadrante del Flujo de Dinero es que no necesariamente obliga al lector a pensar que existe una única ruta correcta.
De hecho, el propio Kiyosaki reconoce que ningún cuadrante es mejor que otro: cada uno tiene fortalezas y debilidades, y cada persona debe encontrar la ruta financiera que mejor se adapte a ella.
El verdadero valor del modelo está en hacernos conscientes de cómo estamos generando nuestro dinero.
Y para un emprendedor existe una pregunta especialmente poderosa:
¿Mi negocio depende cada vez menos de mí o cada año depende más?
Si cada nuevo cliente significa automáticamente más horas tuyas, probablemente necesitas trabajar en sistemas.
Si puedes aumentar clientes sin incrementar proporcionalmente tus horas, probablemente estás empezando a construir algo escalable.
El objetivo no tiene que ser dejar de trabajar.
Puede ser algo mucho mejor:
tener la libertad de decidir cómo utilizar tu tiempo.
Ponlo en práctica hoy
Dibuja una cruz en una hoja y escribe los cuatro cuadrantes:
E — Empleado | A — Autoempleado | D — Dueño de negocio | I — Inversionista
Ahora escribe debajo de cada uno qué porcentaje de tus ingresos actuales proviene de ese cuadrante.
Después responde:
¿Cómo quiero que se vea mi cuadrante dentro de cinco años?
Y finalmente elige una sola acción para esta semana que te acerque a esa distribución.
Si estás en A, documenta una tarea que otra persona podría realizar.
Si quieres avanzar hacia D, comienza a convertir una actividad repetitiva en un sistema.
Si quieres desarrollar I, empieza por formarte seriamente sobre inversión y riesgo antes de poner capital.
No necesitas cambiar todo hoy.
Empieza por descubrir dónde estás, decide hacia dónde quieres avanzar y da el primer paso para que, poco a poco, tus ingresos dependan menos exclusivamente de tus horas de trabajo.